El bandoneonista y compositor, tres veces nominado a los Grammy Latinos, lanza una obra monumental dedicada al bandoneón, en la que participan más de treinta músicos de tres continentes.
Entre los invitados de Fueyerías se encuentran los maestros consagrados Víctor Lavallén, Rodolfo Mederos, Néstor Marconi, Lisandro Adrover, y Daniel Binelli, junto a destacados referentes de generaciones posteriores.
Fueyerías deriva del lunfardo fueye, palabra con la que se denomina al bandoneón. Pero más que una definición, el término sugiere una escena: fuelles que se encuentran, dialogan y respiran juntos. Una fueyería es, en esencia, una reunión; un espacio de intercambio, de búsqueda y de juego entre bandoneonistas. Este álbum nace de esa idea y la lleva a una escala poco frecuente. Desde dúos hasta sextetos, Fueyerías explora el universo de los ensambles de bandoneones como un territorio en sí mismo: un formato exigente, inusual, capaz de sostener por sí solo toda la arquitectura musical. Aquí, los bandoneones no son parte de una orquesta: son la orquesta.
El proyecto reúne a 31 bandoneonistas de 5 países y 3 continentes, en grabaciones realizadas en Buenos Aires, Córdoba, París, Madrid, Medellín y Tokio. Músicos de entre 90 y 22 años participan de este cruce generacional que pone en diálogo trayectorias, escuelas y estéticas diversas. La producción se realizó de manera independiente y contó con el invaluable aporte de Ignacio Varchausky, ya ganador de un–Latin Grammy, como coproductor musical. Juntos, Jaurena y Varchausky, formaron el perfil conceptual del proyecto y fueron tomando muchas de las decisiones que le dieron forma a este recorrido.
Entre los invitados a Fueyerías se encuentran los maestros consagrados Víctor Lavallén, Rodolfo Mederos, Néstor Marconi, Lisandro Adrover y Daniel Binelli, junto a figuras destacadas de generaciones posteriores como Juanjo Mosalini, Ryota Komatsu, Claudio Constantini, Ramiro Boero, Lysandre Donoso, Fabrizio Colombo, Santiago Segret, Damián Torres, Jun Hayakawa, Camilo Ferrero, Ayelén Pais, Gaspar Tatián, Giovanni Parra, Satoshi Kitamura, Marco Blandón, Carmela Delgado, Daniel Ruggiero, Juan Pablo Jofre, Natsuki Nishihara, Leandro Yoyo Pane, Franco Bruschini, Astor Cuquejo, Takatoki Susuki y Felipe Etkin. El álbum cuenta además con la participación especial de los contrabajistas Horacio Cabarcos, Ignacio Varchausky y Lucas Eubel Frontini en tres temas, lo que eleva a 34 el número total de músicos que participan en la grabación.
El repertorio se organiza en tres vectores. El rescate histórico recuperando arreglos y versiones de ensambles de bandoneones que permanecían inéditos o no se registraban desde hace décadas. Estas obras son revisitadas junto a algunos de sus intérpretes originales, en un gesto que conecta directamente el pasado y el presente. Las nuevas composiciones expanden el lenguaje del instrumento hacia estéticas contemporáneas. Escritas especialmente para este proyecto, estas piezas proponen nuevas sonoridades y abren perspectivas sobre el futuro del bandoneón. Los nuevos arreglos dialogan con una tradición fundamental del tango: la de los grandes bandoneonistas-arregladores. Obras que no contaban con grabaciones previas encuentran aquí su primer registro, lo que renueva ese linaje creativo.

Fueyerías es también el resultado de una búsqueda: explorar, comprender y compartir un repertorio que, en muchos casos, permanecía disperso, olvidado o inaccesible. Hay en este trabajo una vocación artística, pero también documental: dejar registro, generar material, aportar a la continuidad de una tradición.
En ese sentido, el proyecto también se expande a una dimensión audiovisual. Cada una de las obras cuenta con su propio registro en video, y a lo largo del proceso se fueron documentando ensayos, grabaciones, viajes y encuentros: momentos de trabajo y también de vida compartida. A partir de ese material, registrado por Yael Szmulewicz y Tan Kurttekin, se proyecta realizar un documental que dé cuenta de todo lo que rodeó y dio forma a Fueyerías.
Al mismo tiempo, el álbum es una celebración del bandoneón, de su comunidad de intérpretes y de su proyección en el mundo. Un proyecto autogestivo, construido a partir del compromiso y la generosidad de quienes aceptaron formar parte. Tal vez, en última instancia, Fueyerías sea eso: una forma de encuentro. Una manera de hacer sonar, en conjunto, muchas voces a través de un mismo fuelle.
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