J&N Records LLC, J&N Publishing LLC, 829Music Mundial LLC y Mayimba Music, Inc. expresan su más sincero agradecimiento a nuestros abogados, Roger Juan Maldonado y Sarah Gottlieb de Smith Gambrell & Russell LLP, por obtener $1,200,000 en indemnizaciones por daños legales por infracción directa de derechos de autor, infracción contributiva e infracción vicaria de derechos de autor en el Distrito Sur de Florida.
Harley Boys Entertainment, LLC d/b/a Road Runner Entertainment, Inc., HBE Media Holdings, Inc. y Luis Alfredo Silverio a/k/a Luigui Bleand quedan permanentemente restringidos e imposibilitados de, directa o indirectamente: reproducir, publicar, distribuir, transmitir, promocionar o vender, o autorizar, capacitar o asistir a cualquier tercero a reproducir, publicar, distribuir, transmitir, promocionar o vender las Obras Protegidas, las cuales abarcan docenas de grabaciones sonoras y composiciones musicales.
En un caso único, donde tres compañías de música independientes unieron fuerzas para proteger sus derechos, los demandantes tomaron la decisión colectiva de dedicar tiempo, energía y recursos financieros considerables para litigar. Esta decisión no se tomó a la ligera. Solo después de que el abuso de los demandados continuará de manera ininterrumpida durante nueve años, y de que las advertencias de buena fe de los demandantes fueran ignoradas y/o recibidas con arrogancia y desdén, se recurrió a las vías legales.
A lo largo del litigio, los demandantes descubrieron que el demandado Silverio había registrado a su nombre como autor composiciones musicales escritas por terceros y, a través de su editora, otorgó licencias de las canciones y recaudó regalías en todo el ecosistema musical. En cuanto a las grabaciones fonográficas (masters), los demandados simplemente extraían las canciones del ciberespacio y las lanzaban sin ningún tipo de autorización por escrito por parte del artista en cuestión y sin considerar la identidad del titular de los derechos de autor.
Los demandantes también descubrieron que las irregularidades de los demandados no se limitaban a la infracción de derechos de autor. De hecho, los demandados utilizaron dicha propiedad intelectual apropiada ilícitamente para asegurar préstamos —notablemente un préstamo de $750,000 (con Sound Royalties) respaldado por las regalías generadas por las obras de los Demandantes. Como resultado de la demanda de los Demandantes contra los Demandados, Sound Royalties demandó a los Demandantes, provocando que estos últimos gastaran tiempo y energías adicionales e incurrieran en honorarios legales suplementarios.
Desafortunadamente, este tipo de abuso en la era digital es rampante. A diferencia de la era predigital, donde las plantas de prensado legítimas requerían documentos de cadena de custodia para proceder a la fabricación, actualmente cualquier persona frente a una computadora puede entregar música a distribuidores digitales basados en aplicaciones con poca o ninguna supervisión. La debida diligencia tradicional no ha ido al mismo ritmo que la democratización del canal de distribución digital y, en consecuencia, se les brinda a los malos actores una amplia oportunidad para participar en la piratería.
A través de esta acción y de la resolución del tribunal, los Demandantes envían un mensaje a aquellos en nuestra industria que están manipulando el sistema: sean independientes o no, protegeremos nuestros derechos con todo el peso de la ley.
